Capítulo 14- I've Seen You Before

Liam
Mis nudillos podrían explotar en cualquier momento, pero la adrenalina que siento no me dejará parar. Cada vez que me paro frente a un saco de arena, todo lo que me rodea desaparece por un par de minutos, y lo único que importa es lograr que el saco se mueva por lo menos quince centímetros con uno de los golpes que le doy. Estoy a punto de lograrlo, y cada vez escucho más y más fuerte los latidos de mi corazón. Doy un último golpe, el que sé que moverá el saco, y paro. Inmediatamente después, mi mente parece despejarse y vuelvo a oír a las personas a mi alrededor, cada quien haciendo lo suyo en los aparatos del gimnasio. Los familiares sonidos de un sábado en la mañana.
Me quito las vendas que protegían mis nudillos, y con ellas seco el sudor de mi frente. Salgo del gimnasio después de una incómoda ducha en las regaderas públicas, y me dirijo a casa. En el camino paso por un par de cafeterías y mis ganas de café me vencen. Decido entrar al primer café que aparece frente a mí después de tomar mi decisión. Es un pequeño y rústico establecimiento, con un letrero que dice en letras elegantes "Fresh Noon Café". No parece haber mucha gente, pero dejo mis cosas en la mesa del fondo, por si alguien llegara a reconocerme. Solamente hay una persona atendiendo, que está de espaldas. Sobre ella están los menús que ofrecen orgullosos sus únicas tres bebidas. La encargada voltea, y me decido por un latte.
-¿Qué te puedo ofrecer? -me pregunta sin verme a la cara.
Cuando la miro para pedirle mi café, hay algo que me desconcierta. Algo en su rostro me parece extremadamente familiar, pero el delineador que lleva en los ojos y el piercing en su nariz me distraen.
-Uh, -quiero ordenar, pero no resisto las ganas de saber dónde la he visto.- ¿Te conozco?
Ella me ve a los ojos, y frunce el ceño.- No, -comienza, volviendo a bajar la vista. No parece tímida, sólo parece querer evitar mi mirada.- No, no creo reconocerte, lo siento.
No podría jurarlo, pero estoy casi seguro de que la he visto en algún lugar. En especial sus ojos, recuerdo de algún lugar esos ojos. En realidad no creo en lo que me dice, que no me conoce. No quiero sonar presumido, pero creo que One Direction me ha creado algo de fama. Aunque pensándolo bien, si ella tiene alguna razón para ocultar lo que no quiere que sepa, ¿quién soy yo para meterme? Le sonrío suspirando por la nariz.
-Perdón, tal vez te confundí con alguien más.
-No tengas cuidado. -dice dedicándome una sonrisa que no cuadra con su apariencia.- ¿Gustas algo del menú?
-Sí uh, un latte por favor.
-Enseguida.
La chica desaparece tras el mostrador, y yo leo unos panfletos mientras espero. Nada de lo que estoy leyendo me importa, sólo quiero recordar donde he visto a ésta chica antes. Y ahora que lo pienso un poco, tal vez solo soy paranoico. Quizás no la he visto antes, y quiero fingir que sí por... por alguna razón que no conozco. Me gustaría poder decir "Voy a investigas porqué me parece conocida", pero no tengo ni el tiempo libre ni los recursos para hacerlo. Supongo que saldré de éste café, y su cara sólo será una más en la lista de caras que veré a lo largo de mi vida, de protagonismo terciario.
Un vaso con crema batida en el tope aparece frente a mí, y me hace salir de mis pensamientos. La chica deja el café y vuelve a evitar mi mirada apretando un par de botones en la caja registradora.
-Muchas gracias. Toma. -Le entrego el dinero exacto y la miro por última vez antes de salir. Ahora sus ojos están rojos e hinchados. Si es que estaba confundido, ahora lo estoy más que nunca.- Hasta luego. -Le digo, tal vez tratando de que me hable más.
-Disfruta tu café. -Me responde, y desaparece e la trastienda, pasando su mano por la parte de abajo de su ojos.
-¿Qué hora es? -Le pregunto a Niall, asustándolo un poco por mi repentina pregunta.
-Faltan cinco minutos para las ocho. -Me contesta después de ver su reloj despreocupadamente.
-¿Y a qué hora quedamos de vernos con Zayn?
-A las ocho. -Niall se queda mirando al techo por un momento, con su cabeza recargada en el respaldo del sillón, y espero a que se de cuenta. -¡A las ocho! -Grita acelerado, saltando de su asiento.
-¡Exacto! ¿No tienes que pasar a tu casa a cambiarte? -Le pregunto, señalando la pijama que trae puesta (que cabe mencionar, es mía).
Él ve su pijama, y sale corriendo a buscar sus zapatos.
-¡Te veo allá! -Me contesta mientras corre fuera de mi casa.
Yo, por mi parte, también salgo de la casa. Cierro con llave y camino notablemente más lento que Niall, que a estas alturas, ya estará a la mitad del camino hacia su casa. Oscureció hace una hora, y algunas calles ya tienen sus luces del todo apagadas. Intento evitar los callejones, a lo que Louis gritaría algo como "¡Cobarde!", pero me gusta pensar en mí como alguien precavido.
No estoy preparado cuando escucho a alguien gritar de dolor.
Mi corazón se acelera de una manera sobrenatural y las palmas de mis manos empiezan a sudar . Trato de calmarme para pensar en qué hacer. Lo que sé es que fue un grito de mujer, y provino de el callejón a veinte metros de mí. Inmediatamente, pienso en dos posibilidades. La primera es que una mujer está a punto de dar a luz. La segunda -trago saliva- es un atacante. Rezo por que sea la primera, y corro al callejón, sacando mi celular por si es necesario llamar una ambulancia... o a la policía.
Asomo mi cabeza lentamente al oscuro callejón, y veo una figura en el suelo. Siento una punzada de alivio al saber que no hay un atacante. Voy hacia ella y me agacho a su lado. La mujer está recargado con una mano a la pared, con la cabeza casi recargada en sus rodillas, y tiembla muchísimo. Ya no grita, pero está sollozando sin control. Por su voz, me doy cuenta de que no es mayor que yo. Y supongo que con su figura, la idea de un parto inesperado queda descartada. Sea lo que sea que le esté pasando, no dejo de tener miedo. Pongo una mano sobre su espalda, sin saber aún qué decir o hacer, y ella se incorpora bruscamente.
-No te espantes. -Le susurro.- Te quiero ayudar.
Su respiración está agitada, y sé que me está viendo por las nubes de vaho que provienen de su boca por el frío hacia mí. De todos modos, no la reconozco. Ella sigue sollozando, e intenta levantarse a duras penas quitando mi mano de su espalda.
-Estoy bien. -Me dice, con voz entrecortada y ronca.
-No pareces estarlo. ¿Quieres que llame a una ambulancia?
-No. Estoy bien.
Se levanta tambaleándose, y le ofrezco mi mano como soporte. Ella se sostiene de la pared, ignorando mi mano. Camina de manera torpe hacia la calle principal y yo la sigo.
-No tienes que seguirme, ya te dije que--
Sus rodillas comienzan a flaquear , y el peso las vence. Su cabeza golpea contra la pared, y ella se desliza recargada en la pared hasta el suelo. Trato de ayudarla a levantarse, pero me es imposible porque se niega a recibir mi ayuda.
-Voy a llamar una ambulancia. -Le aviso, sacando de nuevo mi celular.
La chica me toma de la muñeca para impedirlo. -No, por favor no.
Suspiro profundamente.- Entonces al menos ven conmigo.
Ella toma por fin la mano que le extiendo después de unos segundos de dubitación, y la ayudo a ponerse de pie. Así como yo no he visto su cara aún, ella tampoco ha visto la mía, y me sorprende un poco que confíe en mí sin conocerme, aunque fui yo quién le ofreció la ayuda en primer lugar. Paso su mano sobre mi cabeza, y la coloco en mi hombro con mi mano sobre ella, para mantenerla ahí. Con la otra mano, tomo su cintura y la ayudo a caminar. Una vez en la calle, las luces de los faroles nos iluminan suavemente. Volteo a verla y la reconozco. Es la chica del café.
_______________________________________________
Hello, I've seen you before,
I don't know when,
But I've seen you for sure
Maybe you passed by my door,
Passed by my door
Tell me, are you travelling alone?
Has your road been a rough one?
Were you weak? Were you strong?
______________________________________________
Vas Happenin?
Ohhh bendito fin de semana. Estoy haciendo exámenes finales, y el tiempo no está de mi lado. De todos modos, tuve tiempo de hacer éste cpítulo. Ahora síespero haberlas dejado intrigadas, porque ese no es mi punto fuerte.
Hubo un pequeño... cambio de planes con esta historia. Y espero que cuando lo vayan descubriendo, esto les agrade.
Muchas gracias a todas por comentar, lo aprecio muchísimo, más de lo que imaginan. Y perdón si no contesto los comentarios, no he tenido tiempo.
Les deseo a todas una muy buena semana, algunas tienen por ahí un día libre, ¿no?
Joanna. x



























